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“El tío”: ¿El arte o la vida? | Valpovisual
Martes, Octubre 29, 2013
“El tío”: ¿El arte o la vida?

Por Claudio Abarca

En el cine chileno de los últimos años, no pocas películas nos presentan a hombres y mujeres marcados por la insatisfacción, la melancolía, el desarraigo. Cintas como “Se arrienda” (2005), “Play” (2005), “La vida de los peces” (2010) o “De jueves a domingo” (2012) hablan de seres sumergidos en su inconformismo y subjetividad, poco comprometidos socialmente y, lo que es peor, irresolutos, pasivos. Por esto es que muchas veces carecen de motivaciones fuertes y entonces nos preguntamos: ¿Qué quieren?

Ese cine, usualmente aburrido y carente de fuerza narrativa, es, sin embargo, muy bien apreciado por no pocos círculos críticos del país, que así contribuyen a que varios de nuestros directores sigan haciendo un cine poco empático, distante, algo pretencioso.

“El tío” (2013), película dirigida por Mateo Iribarren y protagonizada por Ignacio Santa Cruz, sobrino del asesinado senador y abogado Jaime Guzmán Errázuriz, no va de melancolía ni de abulia. Esto ya la convierte en un relato al que vale la pena prestarle atención: si hay algo que caracteriza a Santa Cruz, quien se interpreta a sí mismo y también al difunto político, es la obsesión de crear una obra teatral en torno a su tío. Estamos ante un personaje que sabe lo que quiere, más allá de que nos cueste comprender del todo su personal y artística cruzada. Y que, para lograrlo, está dispuesto a mucho.

De eso trata, en un primer nivel, “El tío”, del intento de Santa Cruz por representar a Guzmán en el teatro, buscando explorar en sus ideas y en los fundamentos de éstas. La película no es una biografía de Guzmán ni una proyección de su pensamiento político, pero el relato sirve para que el sobrino dé cuenta de algunos de los planteamientos del extinto profesor de Derecho Constitucional, especialmente los relativos a la persona y la sociedad.

En su primera parte, el filme se concentra en la búsqueda de un dramaturgo para la obra (el propio Iribarren) y luego de actores para su representación, aprovechando de mostrar los prejuicios e intereses de éstos. Y, una vez que la pieza ha sido escrita y el elenco está completo, el relato se desplaza hacia la discusión de cómo representar a uno de los ideólogos de la dictadura encabezada por Augusto Pinochet, los problemas no resueltos de Iribarren y la inestabilidad amorosa de Santa Cruz, pero sobre todo a las preguntas que éste se hace en torno a su familiar.

El tío 2

Pero El tío” no se queda en la construcción de la obra y ofrece un segundo y hasta un tercer nivel de narración, pues dicha historia se entrecruza con escenas en blanco y negro en las que Santa Cruz personifica a Guzmán. Hay, también, escenas de la propia representación teatral, entre las que estremece la protagonizada por Andrea Freund por su intensidad y la verdad del dolor expresado.

La combinación de estos tres niveles narrativos, lejos de distraernos, vuelve aun más atractiva esta cinta, en buena medida gracias al bien logrado montaje de la experimentada Danielle Fillios (“Johnny cien pesos” (1993), “Sexo con amor” (2003), “B-Happy” (2004), “La nana” (2009)).

Y es, además, un aspecto central y significativo en lo que “El tío” busca proyectar. Esta película no pretende destruir la imagen o denigrar moralmente a Guzmán, como burdamente han creído sus discípulos o acérrimos defensores, sino que trata, en definitiva, del proceso de la creación artística y de cómo la representación se superpone con la vida, dos ámbitos cuyos límites se vuelven cada vez más difusos.

A este filme podrán sobrarle algunas escenas y un cierto exceso de auto-referencia por parte de Santa Cruz y de Iribarren, pero no cabe duda de que su indagación en el papel que juega la ficción (teatral, cinematográfica) y la relación entre ésta y la vida, así como el atrevimiento de sus creadores al construir un relato que ofrece más de un nivel narrativo y que desnuda algunos aspectos del gremio actoral, la convierten en una obra valiosa, original, a ratos incómoda y cuyo desenlace, coherente con el cruce verdad-representación, sorprende.

  • Director y Guionista: Mateo Iribarren
  • País: Chile
  • Año: 2013
  • Reparto: Ignacio Santa Cruz, Mateo Iribarren, Andrea Freund, César Caillet, Patricia Velasco, Aníbal Reyna, Diego Ruiz, Alejandro Trejo, Max Corvalán.
  • Duración: 107 minutos
  • Disponible en: Salas del país

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