Warning: mail() has been disabled for security reasons in /home/cinelosa/public_html/valpovisual.cl/wp-content/mu-plugins/bps-mu-tools.php on line 107

Warning: Use of undefined constant post - assumed 'post' (this will throw an Error in a future version of PHP) in /home/cinelosa/public_html/valpovisual.cl/wp-content/themes/valpovisual/single.php on line 1
“Saleia: Horizontes perdidos” – Juegos de espejos y fragmentos | Valpovisual
Lunes, Noviembre 2, 2015
“Saleia: Horizontes perdidos” – Juegos de espejos y fragmentos

Por Udo Jacobsen.

Saleia es una localidad en Samoa, pero es también una palabra que resuena, coincidentemente, en el director que observa el horizonte en esa dirección. Saleia, la película, es lo que frecuentemente denominamos un ensayo fílmico y como tal alude a la mirada de su propio autor. No es algo fácil de definir, pero acordemos que se trata de un diálogo del autor con el mundo que observa a través del lenguaje (en este caso el cine).

Como Michel de Montaigne, Roberto Mathews se sitúa en una atalaya, el balcón de su antigua casa en Valparaíso, para observar el mundo a través de su cámara. Ahí están las faenas del puerto, las casas vecinas, las calles, los árboles, el horizonte… sobre todo el horizonte.

Como es frecuente en los ensayos, lo que se configura es un retrato y un autorretrato. El autor se observa a sí mismo observando. El mundo es entonces un espejo donde el autor se refleja. En este caso, el espejo está compuesto no tanto por el entorno sino por la madre y su conexión con ese horizonte donde espera hallar, en un diálogo silencioso, el acceso a un enigma. Otra cuestión importante es la del arraigo.

La película gira en torno a la casa que los Mathews habitaron durante 13 años y que, repentinamente deben dejar. Entre las observaciones registradas durante la estancia y el retorno, como una peregrinación, se producen las reflexiones del autor, en partes, como sacando sus conclusiones a cada paso, necesariamente provisorias en la medida que siempre quedará un resto por develar.

Aquí se produce una nueva geometría, en el ángulo de un nuevo punto de vista que busca la antigua posición para volver a proyectarse imaginariamente sobre ese horizonte. Es un espacio magnético, sin duda. Múltiple, de todos modos, en la medida que convoca a lo menos dos miradas: la del autor y sus grabaciones continuadas desde el balcón, lugar donde desarrolla una parte importante de su vida, y la de la madre, que dialoga con su propio sentido y trascendencia.

Como toda película de ensayo, Saleia es una película pequeña, en el sentido que se sitúa, independientemente de su duración, porque toda reflexión desde el interior no tiene otro espacio que no sea el propio. Y todo acontecimiento, por muy importante y relevante que pudiese ser, pertenece a la intimidad de la mirada del autor y, por lo tanto, se devuelve sobre sí mismo en busca de su sentido. Todo ensayo es, por lo mismo, una apertura, por mucho que se nos plantee como un juego de espejos donde el autor se refleja y se deforma y se recompone en los fragmentos. Y, como no, como en toda película de ensayo, hay gatos.

SALEIA 03

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *