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Enrique Rivera, Director de la Bienal de Artes Mediales: “El video ha sido transformado por Internet” | Valpovisual
Lunes, Octubre 26, 2015
Enrique Rivera, Director de la Bienal de Artes Mediales: “El video ha sido transformado por Internet”

Conversamos con el Director de la 12º Bienal de Artes Mediales para enterarnos de las novedades del certamen, así como de las nuevas vertientes que genera el terreno del audiovisual en lo que se llama: Nuevos Medios o Artes Mediales.

Por Pablo Molina Guerrero

Enrique, comenzaste tu carrera estudiando cine, ¿cómo fue esa experiencia en tu desarrollo profesional?

“Empecé en el cine debido a mi pasión por investigar temas desde la perspectiva del documental y encontré que cuando compilas una cierta cantidad de información tienes diversas formas de mostrar esa información y esos contenidos. Justo cuando estaba empezando a reflexionar sobre esto, empezó Internet a ser muy potente y lo consideré como otro medio –a fines de los 90’- para poder mostrar las investigaciones que desarrollaba, y eso me llevó también a no solamente pensar que Internet fuera otro medio de representación de los contenidos sino que también por ejemplo una instalación, donde se pudieran mostrar documentos, videos o una exposición como lo que estamos viendo ahora en la Bienal de Artes Mediales, que ademas de contener una serie de obras que se remiten a un tema específico, tienes la posibilidad de generar charlas, seminarios, talleres, y otras acciones que complementen la profundización de este tema específico. Entonces este camino –desde el documental a la Bienal- es para mí una ruta lógica de poder mostrar un campo de investigación que no termina, no se cierra, que eso era lo que pasa con el documental en el cine, que tú cierras un proceso de investigación con la obra. Por ejemplo, en un sitio web tu tienes la posibilidad de seguir integrando nuevos contenidos, o una exposición cuando se está desarrollando te abre la posibilidad de integrar a personas a la obra, entonces esa es como mi ruta que me tocó vivir”.

¿Cómo fue esta evolución hacia la curatoría?

“La curatoría fue una evolucion natural, antiguamente yo organizaba conciertos y tocatas, y cuando seleccionábamos a los músicos, bueno, nosotros –junto a algunos amigos- poníamos imágenes en esos conciertos, te estoy hablando de mediados de la década de los 90 cuando la manera que teníamos para proyectar era con 16 mm o diapositivas, en ese tiempo no teníamos acceso a proyectores de video. Entonces ese fue un camino alterno, porque yo no estudié arte, no trabajé en museos o en galerías, yo estaba más ligado al circuito de la música, entonces, la idea de seleccionar y de invitar viene desde ese campo, si bien eran cosas que duraban algunas horas, no eran como una exposición de meses o semanas, sino que eran acciones más efímeras donde se invitaba a gente para que mostraran su arte. Fue a través de estos ambientes que fui conociendo gente ligada al campo del arte y de a poco me fui introduciendo en este mundo, al final, todo se trata de ir encontrando tu comunidad, esa gente que habla tus mismos códigos, que tiene tus mismos intereses, etc., y que en esa época era bien complejo encontrar”.

frontisEnrique, ¿cuál ha sido tu relación anterior con la Bienal de Artes Mediales y cómo evalúas estas dos últimas versiones en que has sido Director?

“La primera vez que yo hice algo con la Bienal fue una exposición, una curatoría con unos artistas holandeses, una exposición que se llamó Róterdam-Santiago. La idea era generar un puente de comunicación entre estas dos ciudades, y esto fue en el 2003-2005 y ahí en alguna forma –cuando empecé a trabajar en la bienal- fue desde los contenidos, me interesaba eso, luego empecé a realizar la producción, y cuando fue el momento, empecé a dirigir. Como Director, ha sido un proceso muy interesante, porque tenemos que ir acoplándonos al sistema Santiago-Chile en general, y a partir de eso, generar un reconocimiento de cómo estas artes en general van cambiando, van mutando, van transformando sus nomenclaturas, sus intereses –ahí es donde entra esta noción de la Ley de Moore, que cada 18 meses cambia la tecnología- por lo tanto, es un arte que se remite a esa problemática, va cambiando sus puntos de interés. Ahí está el desafio en general, el cómo ir reconociendo, adelantándose un poquito a los campos de interés y a conflictos de la comunidad en el contexto Chile y el cómo se vincula con el exterior, para así ir entregando un contexto lo más adecuado y profesional posible a los artistas para que puedan mostrar sus obras. Entonces, una de las preocupaciones fundamentales ha sido cómo la Bienal se integra en una lógica de cooperación con el Museo Nacional de Bellas Artes para empezar a integrar en su colección, la preocupación por este tipo de proyectos y es algo que hemos querido promover y poner en práctica a partir de estas dos últimas bienales”.

En cierta forma, los mismos cambios de nombre de la Bienal indican nuevas miradas a las materialidades de las obras, ¿cuál es el significado conceptual que le dan a artes mediales y en general, a las obras que se presentan en la Bienal?

“Cuando dejamos de llamarnos Bienal de Video y Artes Mediales, pasando a llamarse solamente de artes mediales, era porque intentamos reducir la complejidad de la nomenclatura, porque una obra de arte medial es una obra que se basa primero en el tiempo y en un uso de energía -en algunos casos eléctrica- pero en general, está en ese campo de transformación de la materia, también está integrado de una u otra forma el concepto de la velocidad, el cual es también interesante reflexionar sobre él, porque la sociedad ha tomado un vértigo que es mucho más fuerte a partir del uso de tecnologías militares en el contexto social, entonces ahí hay un campo de reflexión que nos interesa, por lo que la Bienal va acoplándose también a esas reflexiones y actualizando sus preocupaciones”.

En el concurso a la Creación y Autoría en Artes Mediales Juan Downey que realiza la Bienal de Artes Mediales podemos encontrar obras como las de Torres Leiva o las de Panizza, quienes siguen en sí sus propios caminos exploratorios realizados en cine, así como diversos tipos de apropiación videográfica, ¿cómo evaluas la evolución del video en nuestros tiempos contemporáneos y su multiplicidad de vertientes?

“En general lo que nos ha parecido interesante es cómo el video ha sido transformado por Internet, específicamente tiene más que ver con un campo narrativo, hoy día por ejemplo, podríamos considerar al GIF como una forma de producción artística asociada al medio video, entonces ahí hay una cuestión que tiene que ver con la narrativa y el guión, que es interesante poner en crisis. Como en las escuelas de cine o en las escuelas de comunicaciones, en los colegios la enseñanza de guión como forma de compresión cultural debiera ser a estas alturas obligatoria. Tú mencionabas recién a Torres Leiva o a Panizza, y ellos vienen claramente del cine, tienen esa carga emocional, esa carga de sentido, frente a otros proyectos como el del apropiacionismo digital en Internet, que vienen más de la estética del video de música, del pastiche o del dadá muchas veces, entonces hoy en día nos interesa justamente el concepto de la Bienal que es hablar en lenguas o la torre de Babel como analogía al Museo de Bellas Artes, de cómo estos diferentes lenguajes se encuentran y colisionan, entonces ahí hay una noción que es interesante de entender, en el fondo, es como vivimos en un estado de colisión constante, aceptamos este caos, lo abrazamos armónicamente y nos rendimos a él”.

Para la creación videográfica moderna y como uno de los primeros ancestros, Juan Downey es y debiera ser una figura de primer orden, sobre todo para quienes compartimos su nacionalidad, ¿cuál consideras es la importancia de Juan Downey actualmente?

“Yo creo que fue visionario porque tuvo la capacidad de entender la importancia del uso de tecnología en contextos sociales y a partir de esa actitud visionaria, pudo anteceder muchas cosas y poner en práctica –a partir de sus propias obras- ese imaginario del futuro, entonces Juan Downey en ese sentido, es alguien que es bien fundamental para entender desde la identidad chilena el uso de estas tecnologías en la sociedad, a pesar de que vivió mucho tiempo en Estados Unidos, siguió integrando dentro de su obra símbolos que eran propios de la identidad local chilena, entonces, yo creo que ése es el valor de Downey, ya que tuvo la capacidad visionaria de proyectar el efecto de las tecnologías en la sociedad y a partir de eso, desarrollar obras que hasta hoy día son importantes”.

Ya que artes mediales es un término no muy conocido para el público en general, ¿cómo están trabajando este acercamiento desde la Bienal?

“En general, nosotros nos enfrentamos al tema del público en el Museo Nacional de Bellas Artes como un desafío que no es menor, porque vienen desde niños de básica hasta público general, artistas, teóricos, y hasta muchos turistas, entonces como Bienal nos enfrentamos al desafío de hablarles a todos ellos. Entonces, tratamos a partir de la curatoría o del concepto museográfico, integrar ese lenguaje que pueda ser más transversal, eso también se complementa con una serie de charlas, seminarios, conversaciones con los artistas, así que se le entrega a la gente la posibilidad de entrar en contacto directo con los realizadores. Hay además, una preocupación clave en esta Bienal, de trabajar con profesores de arte y ciencia y tecnología de colegios, donde ellos puedan integrar un glosario, un vocabulario asociado a la cultura digital y las artes mediales, entonces ésas han sido algunas de las estrategias que hemos aplicado”.

juan downeyEn cine, existen políticas de conservación y restauración para ese tipo de obras, Enrique, ¿qué pasa con las obras de artes mediales en este tema?

“Primero yo creo que hay un tema conceptual en el campo de la conservación, que es cómo la política de la DIBAM o del Museo Nacional de Bellas Artes integran en sus propias políticas la noción de conservación de video y arte digital, el video es algo que ya está integrado, se está trabajando harto en torno a eso, una de las curadoras del museo, Paula Honorato, está trabajando en torno a ese tema, ahora viene el desafio de cómo conservar los códigos de las obras interactivas, obras que están en Internet, que son hechas por y para Internet, y ahí el desafio no es solamente del museo sino que tambien de las universidades, que integren en sus propias mallas en conservación la formación en torno a estos temas, que son mucho más técnicos, donde deberían haber especialidades para los temas de conservación de video y arte digital”.

Eso me recuerda por ejemplo, la dificultad que existió en su tiempo para re-actualizar o re-adaptar Inmemory, el CD-ROM interactivo y multimedia de Chris Marker, debido a que la tecnología incluso para reproducirlo ya estaba obsoleta, y eso que la realización de éste no fue hace tanto tiempo, tan sólo a mediados de los 90’…

“Lo interesante es que eso fue un encargo del Centro Pompidou y ellos lo tomaron como ejemplo de cómo desarrollar y conservar una obra de arte interactiva y es algo interesante de cómo podria aplicarse tambien acá en Chile. Ese mismo ejercicio de integración de otras metodologías de conservación asociadas a obras digitales, obras basadas en el tiempo y la energia como te decía, genera una pregunta fundamental… ¿Cómo conservas el tiempo y la energía? Yo creo que es una pregunta filosófica y que es importante tomarla desde ese campo. Cuando estás hablando de construir una política de conservación de este tipo de trabajos, no puede ser solamente porque existen y hay que conservarlos, sino que tiene que haber un cuestionamiento que sea en el fondo más fundamental de por qué son trascendentales este tipo de obras en el contexto actual. Entonces ahí vienen los criterios de conservación, cuáles son las obras que merecen ser conservadas, etc.”

¿Nos podrías contar cuáles son los próximos desafíos para la próxima Bienal de Artes Mediales?

“Nos hemos propuesto el desafío de poder generar una armonía mucho más relevante con las instituciones con las que trabajamos, trabajar con más tiempo de anticipación, para poder anteceder problemas o malos entendidos. Nos interesa que las instituciones se apropien también de la Bienal, queremos que deje de ser un “evento” lo cual significa “algo que viene de afuera”, queremos que sea algo que viene desde adentro de estas mismas instituciones también, desde adentro de las universidades, desde adentro de la comunidad, yo creo que ése es un desafio fundamental, el cómo la comunidad se apropia de este encuentro, lo hace suyo, y le da una fuerza que no dependa solamente de los que estamos organizando”.