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“Verde”: El encierro del ser | Valpovisual
Miércoles, Diciembre 10, 2014
“Verde”: El encierro del ser

El problema fundamental que plantea “Verde” es el tema de la incomunicación que lleva a la violencia, sea esta auto-inflingida o hacia los demás. En la vida actual, alienada y solitaria, pareciera que mientras más tratamos de comunicarnos con un otro, cualquier otro, más nos hundimos en un sinsentido y un pesar.

Por Pablo Molina G. y Daniela Fuentes P.

Verde (2014) es el tercer largometraje de Yerko Espinoza -luego de Sin sangre nunca (2012) y Mami (2014)- que tuvo su estreno mundial durante el DIVA Film Fest 2014, en Valparaíso. Si bien podemos afirmar que esta película tiene conexiones con Sin sangre nunca, no podríamos realizar un análisis respecto a Verde y los largometrajes anteriores de Espinoza en busca de vasos comunicantes, ya que no hemos tenido la oportunidad de ver Mami.

Verde versa en la relación de Manuel (Guillermo Placencia) y Gaviota (Gabriela Zegers), centrada espacialmente en el baño de una antigua casa de Valparaíso. La película gira entorno a los diálogos que ambos mantienen, palabras compartidas con altibajos, momentos alegres, amargos y violentos. Sobre todo al principio, el personaje de Manuel nos cautiva con su mirada adolorida, una soledad o hastío inexplicable que deambula en sus ojos, el cual finalmente explota en un dolor que carcome su cara ¿Será por el cotidiano vivir?, ¿el tedio existencial?, ¿un trauma de niñez? o ¿una serie de errores irremediables de los que se arrepiente?

La facilidad con que en el metraje Manuel y Gaviota se comparten palabras cariñosas, recuerdos, risas y amargos tragos de veneno con una inusitada flexibilidad nos va develando una relación tortuosa a punto de acabar. Parece fascinante que el tono y la forma de usar las palabras que tiene Manuel sea tan similar a las de Yerko, el director, pero ello es como quien dice, parte de la trivia. La elección de los diálogos, a nuestro parecer, es el punto fuerte que comunica Sin sangre nunca con la reciente Verde.

Verde es un largometraje absolutamente minimalista, preciosista y autogestionado, que destaca por un trabajo de dirección de arte absolutamente plausible. Presenta una fotografía muy bien cuidada, naturalista, con colores y movimientos de cámara suaves, lo que contrasta con el decadente escenario en que se desenvuelven los personajes, el que Manuel busca estetizar con plantas que cuida esmeradamente.

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La empresa que lleva Manuel al cuidado de sus plantas nos evoca el mito de Sísifo. Pareciera que todo su esfuerzo por mantener “a salvo” sus plantas es un ejercicio de sensibilidad absurda ante su incapacidad de comprender el mundo y de tomar las riendas de su vida. Manuel no ha podido enfrentar sus traumas de niñez ni los constantes problemas en su trabajo y se ha transformado en un hombre alienado que ha arrastrado consigo a su compañera, enredándose ambos en una cotidianidad sinsentido.

Placencia y Zegers interpretan con una sinceridad apabullante a una pareja que a pesar de su inconformismo con la cotidianidad que los absorbe, a ratos logra contenerse mutuamente y tener una complicidad que da cuenta de un amor inicial, de una pasión abandonada por la rutina y la incomunicación, que finalmente nos guía a una explosión de rabia y auto-compasión. Mediante una puesta en escena que va dosificando de manera precisa información, silencios y sentimientos, los actores nos llevan en una montaña rusa de sensaciones de cariño y rechazo hacia los personajes y lo que representan.

El problema fundamental que plantea Verde es el tema de la incomunicación que lleva a la violencia, sea esta auto-inflingida o hacia los demás. En la vida actual, alienada y solitaria, pareciera que mientras más tratamos de comunicarnos con un otro, cualquier otro, más nos hundimos en un sinsentido y un pesar, aquel que ya ha sido (d)escrito mejor por Camus y Sartre.

Verde trabajada de otra forma no habría sobrevivido. Su peso y sostén es una combinación de elementos, principalmente vinculados a los diálogos y los actores. Espinoza es un gran escritor de parlamentos y logra mantener al espectador cautivado con sus personajes mediante ello.

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