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Tomás Verdejo: “El cine independiente es un constante aprendizaje” | Valpovisual
Martes, Octubre 8, 2013
Tomás Verdejo: “El cine independiente es un constante aprendizaje”

Ha destacado como intérprete, productor y actualmente planea dirigir su propia serie de cortometrajes. Conversamos con Tomás Verdejo, quien nos adelantó detalles de la nueva temporada de “Los 80”, la participación de la cinta “Fiesta Falsa” en la presente edición del Festival Internacional de Cine de Valvidia y su visión del cine independiente.

Por Daniela Fuentes

Comencemos hablando de “Fiesta Falsa” (2013, Dir. Daniel Peralta), cinta que se estrenará este martes 9 de octubre en FICVALDIVIA ¿Cuáles son tus expectativas?

En lo personal, mis expectativas se cumplieron con el hecho de quedar, lo que era bien difícil: no es llegar y quedar en Valdivia.  Desde ese punto de vista, para mí el ítem Valdivia ya está saldado. Lo que viene después es mostrar, mostrar y mostrar la película, porque ése es su sentido, que se vea. Con “Mejor No Fumes” (2011) nunca nos pusimos metas, las cosas se fueron dando; a diferencia de lo que sucedió con “Fiesta Falsa”, con la que nos planteamos algunos ítems por superar, ya que se trataba de nuestra segunda película (junto a Daniel Peralta). Nos preocupamos de formar un equipo más grande, de trabajar más el tema visual y también de pensar en el tema de la competencia en festivales, que la película pueda ser vista afuera y acá, y, en ese sentido, hemos ido cumpliendo nuestros objetivos.

No sólo eres el protagonista de “Fiesta Falsa”, sino que además participas como productor asociado ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue algo que se dio de manera súper natural porque, cuando se estrenó “Mejor No Fumes”, con Daniel Peralta nos hicimos cargo de mover la película y, de a poco, nos fuimos dando cuenta de que nos entendíamos y que éramos bien organizados. Entonces, cuando llegó la idea de hacer esta segunda película, sólo tuvimos que encadenar eso. Daniel me tiene harta confianza, me muestra el guión de las películas desde sus primeros escritos; conversamos de los personajes y de la historia a partir de lo que él tiene anotado en su libreta, me pide opiniones y yo le voy dando ideas. Así fuimos construyendo “Fiesta Falsa” y, cuando llegó el momento de decir ‘la película nos va costar tanto’, decidimos hacernos cargo nosotros, a lo que luego se sumó Daniel Rebolledo, quien es nuestro productor.

Luego de Valdivia, ¿cuál va a ser el circuito que va a seguir la película? ¿Piensan estrenarla en salas comerciales?

Nosotros queremos que esta película salga. Queremos mostrarla en diversos festivales internacionales y, luego de eso, que pertenezca al mundo del internet, libre para todos, al igual como sucedió con “Mejor No Fumes”. Creo que preocuparse del estreno comercial es una lata, es algo que está de más. Nuestro cine es más independiente y, en lo personal, considero que ponernos como objetivo llegar a una sala comercial es una pérdida de tiempo, porque podemos llegar a mucha más gente mediante otros medios. También nos gustaría poder editar una banda sonora, ya que con la película anterior nos fue súper bien con eso.

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Tomás Verdejo en “Fiesta Falsa”

Si bien “Fiesta Falsa” tendrá su estreno nacional en FICValdivia, ya se estrenó internacionalmente en el Festival Iberoamericano de Cine Digital de Lima, Perú ¿Cómo fue esa experiencia y cómo evalúas la recepción del público?

Me encantó Lima porque además de parecerme una ciudad súper atractiva culturalmente, con buenos espacios para la cultura, tiene un público muy culto cinematográficamente. Me pareció que allá hay un público que ve mucho cine o que lee mucho, y eso les da una calidad de interpretación, al momento de ver un producto audiovisual o lo que sea, muy profunda, que no habíamos visto acá. Luego de exhibir la película, realizábamos foros donde conversábamos con la gente, y las preguntas que ellos hacían eran súper entretenidas porque no solamente iban enfocadas a cómo hicimos la película, cuánto nos costó o con qué cámara las grabamos, que son las preguntas que siempre te hacen, sino que también eran puntos de vista, opiniones súper certeras, mostrando incluso cosas de las que nosotros no nos habíamos dado cuenta. Eso me parece notable porque, independiente de que les haya gustado o no la película, la vieron, y se agradece que ese tipo de público vea nuestra película porque sí o sí te deja algo. Me parece que allá hay un respeto y una honestidad notable. También dimos un par de entrevistas que resultaron súper interesantes, hicimos buenos contactos y conocimos a realizadores que están en la misma que nosotros. Finalmente, para mí eso es lo encantador de los festivales, darse cuenta de que hay jóvenes en la misma, mostrando sus cortos, documentales y películas.

Sabemos que además estás pronto a estrenar otra cinta, “Distancia”, dirigida por Nicolás Rojas ¿De qué se trata este proyecto?

“Distancia” cuenta la historia de Antonio, un joven guionista viñamarino, de unos veinticinco años, que consigue una muy buena pega en Santiago, en un lugar que no conocemos pero imaginamos que se trata de un canal de televisión. El tipo se va con muchas ganas de triunfar allá, muy alentado también por sus amigos, pero el proyecto fracasa y él asume esto como un fracaso personal también. Antonio vuelve a su ciudad natal, y es ahí cuando comienza la historia de la película: el reencontrase con todo aquello que dejó, pensando en que quizás no iba a tener que volver, y con todo ese peso del fracaso. “¿Eso es realmente fracasar?” “¿Importa verdaderamente haber llegado a ‘cierto lugar’?” Todos esos cuestionamientos se los hace el personaje y los resuelve relacionándose con sus cercanos, amigos, ex parejas, colegas, etc. La distancia tiene que ver con eso, con dejar algo y, al volver, sentirte distanciado de eso, no física sino emocionalmente.

Esta película, al igual que las otras películas en las que has participado (“Mejor No Fumes”, “Fiesta Falsa”), fue rodada de manera independiente, con poco presupuesto, por un grupo de amigos ¿Existe una idea en común que los motive, finalmente, a desarrollar este tipo de proyectos?

Sí. Se da que hemos llegado a ser amigos y eso es un agrado, es un plus enorme para tu trabajo, pero básicamente hacemos cine juntos porque compartimos una misma visión del cine, y porque cada uno de nosotros está buscando su propio lenguaje, como director, productor o actor, y, en ese sentido, el cine independiente que estamos haciendo es un constante aprendizaje. Creo que eso es bonito porque cada uno de los integrantes de los equipos con que he trabajado ve esto como una oportunidad de aprender cuestiones nuevas relacionadas con su oficio, de experimentar y jugársela. Somos amigos pero seguimos haciendo cine porque entendemos que tenemos un concepto muy parecido de lo que esto es, y de la oportunidad que significa hacer ése tipo de cine ahora: un cine garage, independiente, más rápido, que a mí me encanta porque te da la posibilidad de ir aprendiendo sobre la marcha un montón de cosas y no alargar los procesos, no estar tres años pegado en una sola película, sino que rodarla, post-producirla y estrenarla en un año y medio y después comenzar a hacer la siguiente. Creo que eso mantiene vivo el gusto y el cariño por la película, la motivación, las expectativas.

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Tomás Verdejo junto a Daniel Peralta, Daniel Rebolledo y el resto del equipo de “Fiesta Falsa”

Al ser independiente, tampoco pasa por tantas manos y, de una u otra forma, mantiene más la esencia.

Claro, mantiene la esencia. Además permite que nos vayamos conociendo como equipo de trabajo, eso es importante también.  Es divertido porque somos amigos pero, cuando trabajamos, aflora lo que cada uno es en su oficio, lo que permite irse conociendo más. Es muy bonito para mí ver a un grupo de 20 personas, trabajando y movilizándose a las cinco de la mañana, sólo por la motivación de hacer algo. Formar parte de eso es impagable, es algo que le da mucho sentido a la profesión.

Paralelamente, estás en otro proyecto que te ha permitido combinar el teatro con el audiovisual, “Audición” ¿Cómo nace esta idea?

“Audición” nace de la cotidianidad y de la amistad que tenemos con Cristóbal Valenzuela, ya que se basa principalmente en lo que nosotros hablaríamos en una mesa tomando café. Cristóbal es un ser humano con muchas ideas y es extremadamente activo en eso,  y esta es una obra que él tenía hace un tiempo y que quería re-montar de otra manera. La obra fue estrenada en el Festival Teatro Container de Valparaíso, e hicimos funciones en universidades, municipalidades y centros culturales. La acogida fue súper buena, a algunos les encantaba y otros la encontraban extraña, y eso nos gustaba. Y así surgió la idea de llevar esto al audiovisual. Armamos un equipo súper pequeño, con René Martín, Nico Rojas, Fernando Mena, salimos a la calle e hicimos esto en un día. La idea era hacer un proyecto multiplataforma, que sea un texto, una obra de teatro y una pieza audiovisual.

La obra, fundamentalmente, se basa en dos personajes que discuten y se hacen varias preguntas. Lo interesante es que mediante esas preguntas, podemos encontrar muchas respuestas.

Sí, se juega con estos dos personajes que discuten, que no piensan lo mismo, sobre temas muy chilenos, como el fútbol, el territorio, el patrimonio, la política, y sobre todo una de las preguntas que nosotros nos hacemos siempre: “¿Qué es la chilenidad?” “¿Qué nos identifica como chilenos?”. Esa búsqueda es “Audición”. Y bueno, esto nos permitió desarrollar el tipo de actuación que a nosotros nos llama la atención, aquella que permite que el público, más que fijarse en la interpretación de los actores, ponga el punto de atención en lo que éstos están hablando, y saque sus propias conclusiones.

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 Tomás Verdejo junto a Cristóbal Valenzuela y el resto del equipo de “Audición”

Pasando a otro tema, pronto se estrenará la sexta temporada de la serie “Los 80” ¿Podrías adelantarnos qué se viene para la familia Herrera y, particularmente para Martín?

Sí, es la sexta temporada y Martín sigue trabajando en Teleanálisis, con la diferencia de que ahora es papá, y un papá separado porque no está con la mamá de su hijo. Ella inicia una nueva relación y él tiene que seguir adelante y preocuparse de su hijo, por lo que no solamente piensa en él al momento decidir lo que quiere o le gusta, y ese es un detalle que aparece en esta temporada. A Martín se le presentará la posibilidad de poder trabajar en un lugar donde le ofrecen muchas más lucas y que significa un mundo totalmente nuevo para él, y entre esas dos opciones se debatirá en esta temporada: entre seguir en lo que hace u optar por esto nuevo. En esta temporada todos los personajes atravesarán por algo que les hará tener que elegir.

A lo largo de las temporadas, Martín ha tenido diversas pérdidas. Primero la pérdida de su vocación (la aviación) al tener un accidente en el oído, y luego la pérdida de su pareja ¿Llegará el momento en el que pueda estabilizarse?

Yo diría que esas pérdidas y vacíos que ha tenido definen al personaje, y le dan un carácter más introvertido. Pero en esta temporada se generará un cambio, que es un cambio necesario creo yo; por primera vez, Martín tendrá la película más clara  y logrará reafirmar algo en su personalidad, cosas sobre sí mismo. En cada una de las otras temporadas, yo veía al personaje como un joven en proceso de búsqueda, intentando rellenar ese vacío que le provocó el accidente, y ahora el punto de vista del personaje, la posición en que se encuentra, es otro, porque lo prioritario es su hijo, lo que permite que ese vacío ya no exista y que pueda caminar mucho más ligero. Se nota un personaje más grande.

¿Qué ha significado para ti, en lo personal y profesional, ser parte de “Los 80”?

Sacando cuentas, la serie ha significado la mitad de mi vida actoral (risas), porque ya han pasado seis años. Para mí, “Los 80” han sido una escuela, y quizás mi escuela más consciente, entendiendo que estoy trabajando con actores que la tienen súper clara y que tienen una trayectoria tremenda; son actores talentosos y dotados, todos. Me he dedicado mucho a observar y me he propuesto que tengo que aprender algo todos los días, no necesariamente en lo actoral. Trabajar con personas que no son de mi edad, sino profesionales con muchos más años de experiencia, me ha ayudado a ver todo sin esa necesidad ansiosa ante las cosas, a hacer todo muy pensado, muy tranquilo y muy calmo. Si bien todos ellos están muy excitados porque esto les motiva, están muy en control, y ese ejemplo me ha servido mucho en lo que hago, para enfrentar lo que se puede venir encima, para no taparme de cosas y para ser selectivo y encontrarle sentido a las cuestiones que hago. En los últimos seis años me he convertido en un actor totalmente contrario al que era antes, porque el teatro es otra cosa; ahora me gusta mucho la intimidad de la actuación, lo más sutil, lo más real, lo más pequeñito. Si bien eso es algo que se puede matizar con otras cosas, era algo que antes no me gustaba, que de frentón no entendía. Ahora puedo decir que es lo que gusta hacer y todo ha sido gracias a la serie.

Algunos de tus colegas están además en otros proyectos televisivos.  En tu caso, el no formar parte de una teleserie, ¿se debe a una decisión personal o a falta de oportunidades?

La historia real sobre ese cuento es que a mí nunca me han gustado las teleseries, no me gusta el formato. Yo siempre decía ‘me cargan las teleseries’, ‘me carga el producto que se hace’, ‘no quiero hacer teleseries’, pero había mucho de prejuicio en eso porque nunca lo había experimentado. Y hace unos años, Tito Gesswein, que es nuestro jefe en “Los 80”, me dijo que me entendía pero me aconsejó que experimentara y de ahí sacara conclusiones. Y me metí a una teleserie: “Feroz”.  Y bueno, empecé el proceso queriendo terminar luego (risas). Así me di cuenta que no quería hacer otra, y eso lo dije en el canal. Por eso no me han ofrecido más, porque saben que mi opción es no hacer teleseries. De esta forma, cuando no estoy grabando “Los 80”, puedo viajar, hacer películas y tener tiempo para mí, y eso me agrada mucho.

Supimos que también comenzarás a explorar en la dirección…

Sí. Tengo un corto, más bien una serie de cortos, que quiero comenzar a hacer, ojalá, entre diciembre y marzo del próximo año. Son cortos escritos por mí; todo empezó como miles de cuentos que escribí yo y que también les pedí a mis amigos que escribieran. Finalmente llegué a tres historias que hablan acerca de la distancia, pero cada uno de diferentes puntos: una desde la distancia física, otra de la distancia emocional entre un hijo y un padre, y otra desde la distancia con uno mismo.

Además de ese proyecto, ¿qué se viene para el futuro, en materia profesional?

Con Cristóbal Valenzuela tenemos un segundo proyecto: “Pana”. Se trata de un cortometraje que, a partir de la historia de una pareja de pololos que viven juntos, aborda que el tema de ‘quedarse en pana’ desde distintas áreas y de manera bien didáctica. Vamos a rodar eso a partir de noviembre en Punta Arenas. También se viene una película que es muy importante para mí, que rodamos entre febrero y agosto; se trata de un proyecto grande pero del que todavía no puedo hablar. Y con Daniel Peralta hay unas líneas tiradas para otra película. Lo hemos conversado, pero Daniel se va a tomar su tiempo para desarrollar la historia, recopilar momentos y trabajar en su libreta. No se pueden apurar esos procesos.