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Esteban Echeverría: “El cine de animación tiene que empezar a nutrirse del videojuego” | Valpovisual
Martes, Agosto 20, 2013
Esteban Echeverría: “El cine de animación tiene que empezar a nutrirse del videojuego”

El director argentino estuvo presentando su más reciente cinta, La máquina que hace estrellas (2011), en el Festival Internacional de Cine para Niños, Niñas y Adolescentes Ojo de Pescado, que se desarrolló entre el 12 y 17 de agosto en Valparaíso. La película, que constituye la primera experiencia de animación 3D en Argentina, cuenta la historia de Pilo, un niño que reviviendo una antigua leyenda familiar, debe viajar en búsqueda de la máquina que hace estrellas para repararla y salvar al universo de la oscuridad.

¿Cómo surge La máquina que hace estrellas?

La idea surgió de mi socio Sebastián Semprone; él tenía un pequeño cuento-guión de un niñito que viajaba a arreglar una máquina que hace las estrellas, pero todo transcurría en un sueño: el niño era humano y al final de la historia él despertaba. A mí me interesó mucho el disparador, es decir, la historia de un niño que hace un gran viaje en búsqueda de una máquina que hace estrellas, pero visualicé un universo mucho más complejo. Así fueron naciendo los Molinet, los Pandabás, los Lynkanes, el pueblo del Cinturón de Asteorides, el abuelo y el legado familiar, y la historia se fue complejizando hasta llegar al guión final.

Y la idea de hacer la película en 3D, ¿surgió desde un comienzo?

En realidad no. A mí no me gustaba mucho el tema del estereoscopio (el 3D es el nombre comercial del formato, que en realidad se llama estereoscopio), lo encontraba raro y, de hecho, todavía no logro encontrarle una función narrativa. En un comienzo, la decisión se tomó por una cuestión de mercado, ya que al ser 3D el ingreso por entradas es mucho mayor. Y así, empezamos a trabajar en el día a día con anteojitos, porque hay que hacer todo para dos ojos diferentes. Y cuando vi la primera escena en 3D, me re-gustó, y no sólo como telespectador, sino que me motivó el hecho de poder usarlo narrativamente en futuros proyectos.

La Máquina que hace Estrellas es la primera película animada  en 3D hecha en Argentina ¿Por qué asumir ese desafío?

Si bien Gaturro (2010) fue la primera película estereoscópica argentina, ésta se animó en India y se produjo fuera, por lo que sí, “La máquina” es la primera película 3D que está desarrollada completamente en Argentina. ¿Y por qué? No sé, por nerds que somos (risas), no pudimos evitarlo. Desde que vi Star Wars por primera vez quería contar una historia fantástica y la mejor forma de hacerlo era creando un mundo desde cero dentro de una computadora; con actores no hubiera sido lo mismo.

ENTREVISTA - MAQUINA 2

¿Cómo fue el proceso de producción de la cinta?

Fue una cosa muy compleja, tuvimos muchas equivocaciones. Fuimos avanzando paso a paso, formándonos a nosotros mismos y formando gente también, porque realmente no había gente que tuviera experiencia en películas estereoscópicas en Argentina. Sin embargo, trabajamos con un equipo muy bien preparado, compuesto por alrededor de 80 personas, desde quienes hicieron el doblajes hasta aquellos que se encargaron de que las máquinas anduvieran bien. Todo funcionó como una escuela bastante interesante. Nos tardamos tres años en hacer la película, lo que tampoco es una locura, es un tiempo normal para una película como esta.

Cuéntanos un poco de la narrativa de la película. De manera general, vemos que el guión se estructura a partir de la metáfora del héroe…

Sí, la idea comenzó en una línea muy concreta del camino del héroe: con un objetivo a lograr, un antagonista y un cambio en el personaje. Para eso hicimos una investigación muy minuciosa, al punto que llegamos a tener catorce versiones de guión. Trabajamos mucho con las metáforas, con metamensajes que un niño puede leer de una forma y un adulto de otra. Agarramos algunas películas de Pixar y las cronometramos, leímos muchísimo también, porque considerábamos muy importante que la película tuviera una personalidad y pudiera llegar al gran público. Creo que no hay que tenerle miedo a eso, al éxito comercial ni al uso de la narrativa clásica.

A nivel de desarrollo de personajes, la película cuenta con varias figuras interesantes, como es el caso del autómata 19 que tiene un humor bien especial…

Es verdad. De algún modo están bien marcado los caracteres; vemos a Pilo, que es híper inocente; al abuelo, que en un comienzo es el relator de la historia;  y a 19, que quisimos que representara al espectador de la película, aquel que está sentado en la sala haciéndose preguntas. Cuando en el guión había algo que reforzar, 19 le pregunta a Pilo, pide explicaciones, cuestiona lo que el público también puede cuestionar.

ENTREVISTA - MAQUINA

¿Les interesaba transmitir una especie de mensaje o enseñanza con la película?

No soy muy partidario de los mensajes pero, al ver la película, te das cuenta que es algo inevitable; la obra tiene parte de la formación y la historia de uno. Mi padre murió cuando yo tenía 7 años, y me fui dando cuenta que hacer la película fue una especie de catarsis involuntaria, al punto que puede llegar a cuestionarse lo arbitrario de la presencia del padre en la historia. Uno no se da cuenta pero las historias, aunque se traten de un muñequito en el espacio, siempre cuentan cosas de uno, eso es parte del arte. Por otro lado, me interesaba mucho trabajar el relato dentro del relato, y así surgió la figura del abuelo como el ‘hacedor de cuentos’ al principio de la cinta, con Pilo de espectador, y luego se cambian los roles: Pilo le cuenta al abuelo, quien lo oye tan fascinado como Pilo lo oía a él.

¿Qué significó La máquina que hace estrellas para ti en lo personal?

Cuando terminé la película estaba muy peleado con el resultado, no me gustaba, me parecía que estaba a un 60% de lo que queríamos hacer. Pero después me fui dando cuenta que si bien sí, hay cosas que mejorar, fue muy gratificante haberlo logrado. Ahora la película es como un hijo que se disfruta, más allá de todo.

¿Cómo ha sido la experiencia de participar en el Festival Ojo de Pescado?

Me han mimado mucho. De hecho, yo no sabía que la película iba a abrir el festival, lo que fue muy emocionante. Ha sido increíble, he aprendido mucho. Solamente tengo palabras de agradecimiento con los organizadores.

¿Qué te ha parecido la recepción del público?

Me ha llamado mucho la atención la interacción con el público, ya que el cine en general es un arte muy solitario a nivel de recepción del espectador, a diferencia del teatro o la música en vivo. Luego de las funciones ha habido mucha devolución de lo niños y los padres, desde el aplauso final hasta los chicos saliendo fascinados, no ver gente saliendo de la sala, y finalmente las conversaciones con la familia entera. Desde los chicos que te dicen ‘muy linda la película’ hasta los padres que te agradecen y te hablan sobre las metáforas de la cinta. Es fabuloso, todo esto me ayuda a ser un mejor director.

ENTREVISTA - ECHEVERRIA 4

 Sebastián Echeverría junto a Sebastián Cartajena (Coordinador de Producción del Festival Ojo de Pescado),   Carlos Silva (Director Regional de la Fundación para la Superación de la Pobreza Valparaíso) y dos niños asistentes a la exhibición de la película.

 

¿Conoces algo de animación chilena?

La verdad es que casi nada, pero ahora en el Festival Ojo de Pescado estoy conociendo a un montón de animadores y me estoy llevando harto material como tarea para la casa. Me parece que es importante empezar a preocuparse de lo que pasa también en Latinoamérica, ya que veces cometemos el error -o yo por lo menos lo he cometido- de mirar mucho hacia el Norte, hacia Europa y Japón.

¿Cuáles son tus principales referentes?

Star Wars me marcó desde pequeño. Hayao Miyazaki, que cuenta historias profundísimas con estéticas increíbles. Pixar también, creo que actualmente son los que lejos mejor trabajan el guión clásico y duro. Bueno, y no sólo en la animación, pues yo también tengo proyectos de cine con actores. En ese sentido Kubrick, Godard, Paul Thomas Anderson y miles de otros directores que me han influenciado. Las historietas de Jodorowsky también, que me quemaron la cabeza desde chiquitito y me abrieron un mundo enorme; mi mamá creía que yo estaba leyendo Pato Donald y yo estaba leyendo Jodorowsky (risas). Y bueno, los videojuegos y algunas cosas muy buenas en la literatura y la televisión.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta el cine de animación hoy en día?

Lo que tiene que pasar es que el tema comercial se mueva un poco y surja una cuestión autoral que sobrepase eso; que empiece a reconocerse al autor en la animación, como sucede en Francia o en Japón. Y por otro lado también creo que la animación tiene que empezar a nutrirse del videojuego, formato que no sólo está a años luz, sino que también está acaparando fuertemente la atención de niños y adultos. Creo que no hay que tenerle miedo al videojuego como medio narrativo, no hay que tener miedo de que el espectador mueva nuestros personajes; de hecho, creo que para allá vamos. En un punto, creo que el videojuego es la evolución de la animación. Por otro lado, creo que el cine de animación tiene que tener distintas pantallas, ya sea en historieta, videojuego y televisión, más allá del sólo largo. Creo que así podremos tener más posibilidades de que los inversores pongan su dinero.

¿Qué proyectos estás desarrollando actualmente?

Ahora estoy trabajando en una película de animación nueva, estoy en la etapa de guión y preproducción. Bueno, y luego de La máquina que hace estrellas me metí mucho en el tema de transmedia, de generar series de animación con un target global, no solamente latinoamericano, pensado con su videojuego, música,  historieta, aplicaciones para aparatos móviles, con shows en vivo incluso y al final, posiblemente, una película, para así cuidar el tema cinematográfico, con todo el valor que eso tiene. Estoy con dos o tres proyectos así.